Actividades

En 1889 se acuerda en el Congreso de París y en EEUU, la fecha del Primero de Mayo como día Internacional del Trabajo, donde los obreros y las obreras se juntan a nivel mundial en una gran manifestación, unidos y unidas en una sola voz para reivindicar por primera vez la jornada de 8 horas y otras mejoras de sus condiciones laborales.

A partir de ahí, en sus más de 125 años transcurridos, cada 1º de Mayo, los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, compartimos una jornada de lucha obrera y sindical internacional, sin olvidar nunca la memoria de nuestros mártires de Chicago. Este es un día de reivindicación, fiel al compromiso heredado, adoptando aquel espíritu de lucha frente a la opresión, en la búsqueda de la justicia social y La Paz en el mundo.

Hoy Primero de Mayo de 2017, 128 años después, ¡no han cambiado nuestras reivindicaciones, nos mantenemos unidos y unidas bajo los principios de justicia, libertad, igualdad y solidaridad! ¡Luchamos por una sociedad diferente, en donde desaparezca la explotación del hombre por el hombre, en donde nunca más la clase obrera sea engañada, y esto solo es posible fuera del capitalismo! Eso solo es posible en una sociedad socialista. Por eso, para ir preparando ese camino, hoy tomamos la calle para exigir a nivel laboral: la derogación de las reformas laborales, la recuperación de nuestros derechos y libertades robados con la excusa de la crisis, exigimos volver a la senda de la negociación colectiva; contratos estables, subidas salariales, acabar con la precariedad. En definitiva, defender nuestra dignidad como trabajadores y trabajadoras. 

 

Como cada año la Plataforma de lluita contra les retallades organizó una marcha previa al 1º de Mayo. A las 11 h del 22 de Abril dio comienzo la misma, donde se recorrieron los barrios obreros de La Florida y Ciudad de Asís, denunciando la situación de precariedad y deterioro que sufren nuestros barrios y llamando a la unidad de la clase obrera ante las agresiones del capital.

 

El Acto de los CUO en la barriada de San Isidro, Níjar, estuvo dirigido al sector del manipulado de frutas y hortalizas. En él se expuso que ante la actual división sindical y la casi inexistente afiliación en el sector, se hace más que necesaria, la puesta en marcha de estructuras organizativas de clase.  

La implicación de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) en la educación

En la mayoría de los coles la implicación del Ampa es meramente instrumental, a través de la cual se ponen en marcha actividades extraescolares, se consiguen subvenciones para el centro, se organizan festivales, partimos castañas y/o se apoya en actividades caritativas. Asimismo, se moviliza a madres y padres para reivindicaciones como la jornada continua. En la inmensa mayoría de las ocasiones, al Ampa se le informa, pero se la excluye, de la toma de decisiones importantes con repercusión en la educación de nuestras hijas e hijos. ¿Es esa la labor que como madres y padres queremos desempeñar en un AMPA? ¿Es eso lo que nuestras hijas e hijos necesitan?

LAS ACOMPAÑANTES EN EL TRANSPORTE ESCOLAR.

Cuando dejamos a nuestros hijos e hijas en el autobús camino del colegio, vemos como una persona se encarga de ellos.  Y normalmente la vemos feliz, llamando a cada uno por su nombre, sin embargo, detrás de esa profesionalidad hay una situación de semi explotación clara –vuelve a ser el colectivo de mujeres el más afectado, contratos parciales, pago por horas..-.  A estas personas, acompañantes escolares, las han maltratado un poco más cada año, pese a que su salario sale en la concesión del transporte escolar que hace la Generalitat.   En dicha concesión, se establece un salario para las acompañantes de 50 euros al día.  Pero las empresas que las contratan, les modifican sus rutas y les reducen la jornada para pagarles menos, y en consecuencia ganar ellos más sin hacer nada.  A las acompañantes, en lugar de pagarles una jornada de trabajo, les pagan el tiempo que están con los niños dentro del autobús, como si fuesen capaces de teletransportarse hasta la primera parada o si una vez que han llegado al colegio no tuviesen que volver a su punto de origen.   Les pagan por ese tiempo, es decir, una hora y media, o dos horas, 10 o 20 euros.  Un claro robo en nuestra cara.