Desde las últimas décadas, los y las trabajadoras hemos sufrido el pacto social, también llamado concertación social, que ha supuesto una retahíla de contra-reformas laborales, aumentando la precariedad laboral, así como los pensionazos, que nos empobrecen en una etapa muy vulnerable de nuestras vidas, entre otros aspectos que complican nuestra existencia.

En particular, la mujer trabajadora sigue soportando mayores tasas de desempleo, empleos más precarios, con dependencia de la estacionalidad del mercado laboral y una altísima tasa de empleo a tiempo parcial.

Aunque nos interesa que se vayan poniendo en funcionamiento las medidas que satisfagan, al menos en parte, nuestras necesidades, sabemos que los partidos políticos, que defienden los intereses de un puñado de empresarios, solamente repartirán las migajas de una manera tanto menor cuanto más desmovilizada esté la clase obrera.

Llevamos años, si no décadas, aguantando con la ilusión que nos ofrece la socialdemocracia, que nos embauca con el ideal del trabajo digno y hemos sufrido en nuestras carnes semejante error.

¡Basta ya!

Nosotras y nosotros necesitamos organizarnos y unificar todas las luchas que se desarrollan en nuestros centros de trabajo porque nos sobran los motivos. Basta ya de precariedad laboral, EREs, contra-reformas laborales, pensionazos, despidos por represión sindical y tantas y tantas cosas que todas y todos sabemos.

Confrontemos nuestros intereses contra los del capital.

Si no nos movemos, si no luchamos, las migajas que nos ofrece el capital serán cada vez más insuficientes. Contra la explotación, alcemos nuestras voces como si fuesen una. Sí nos importa lo que ocurra en un sector económico diferente al nuestro, porque las políticas anti-obreras acaban implantándose en todos los sectores. Todos los conflictos laborales en realidad son la misma lucha entre clases sociales: las y los que vendemos nuestra fuerza de trabajo para subsistir frente a los patronos, que parasitan los medios de producción y acumulan la riqueza que sólo la clase trabajadora produce.

Organicémonos con solidaridad ante la dictadura del capital que en la fase actual tiene un carácter internacional. Los y las trabajadoras tenemos los mismos intereses y necesidades esenciales independientemente de nuestra nacionalidad. En consecuencia, debemos unir nuestras luchas, no solamente entre sectores, sino también entre nacionalidades, defendiendo la única clase social que nos representa: la clase obrera.

Sólo una economía planificada asegurará a los pueblos la satisfacción de sus necesidades sin depredar el entorno. De ninguna manera, aceptaremos un incremento de los gastos militares para financiar la guerra imperialista para atacar y dominar a otros pueblos, ni tampoco para expoliar materias primas y destruir el medio natural que nos da sustento.

La clase obrera de este país no quiere ser cómplice de más muertes por las migajas que nos ofrece el capitalismo bajo el mal llamado estado de bienestar.

Este país, como tantos otros, sabe de la migración y vivimos con horror el sumidero de cuerpos sin vida del pueblo trabajador en el que se ha convertido el mar Mediterráneo, del que tanta riqueza extrae el empresario en un país como este en el que el binomio sector servicios-turismo supone uno de los motores principales del capitalismo que nos explota.

Solamente una clase obrera a la ofensiva podrá satisfacer todas las necesidades del pueblo trabajador.

¡Luchamos para vivir!

Contra la explotación: Clase obrera a la ofensiva

¡Unidad, solidaridad y lucha!

¡Organízate en los CUO!